Sentada en una sala de espera. Esperando. Mirando alrededor. Escuchando. Sintiendo. Sintonizando.

Sintonizando con la frecuencia de los que sufren dolor.

Sintiendo la preocupaci?n de pacientes y familiares, comprendiendo.

Escuchando los relatos de lo vivido, la descripci?n de situaciones y sucesos. Los detalles de dolores, roturas, ictus, ca?das, atropellos.

Mirando y viendo dolor en los rostros, sufrimiento. Viendo el lado m?s vulnerable del ser humano; ese en el que se igualan ricos y pobres, cultivados y analfabetos.

Esperando. ?Esperando a qu?? A que hagan la radiograf?a, a que tomen la temperatura, a que baje el dolor, a que se corte la hemorragia, a que llegue el diagn?stico, a que suceda un milagro.

Dicen algunos que no hay que preguntar el porqu? de la enfermedad, sino, el para qu?. Preguntarse qu? lecci?n trae, qu? hay que aprender de ella y con ella. ?Hab?is hecho alguna vez ese planteamiento?

Otros dicen que una enfermedad es la manifestaci?n de un conflicto; cuando lo que pensamos, sentimos y hacemos no est? alineado. Cuando esa coherencia no se da, el cuerpo nos manda mensajes, porque es al cuerpo al que prestamos atenci?n.

No son contrarias al pensamiento cient?fico estas ideas, pero es porque nos obligan a tomar las riendas de nuestra vida y situaci?n por lo que quiz?s no nos interesan.

Tambi?n se dice que son buenos enfermos los que se dejan cuidar, y malos los que se enfadan y no aceptan. ?C?mo os consider?is?

?Qu? experiencias de sala de espera os han hecho evolucionar?

Hoy tocaba hablar del men? tradicional de Jueves Santo, pero pas? a un segundo plano. Quiz?s otro d?a.