Abandonamos la Selva Negra, último dia en Friburgo. Lluvioso y frio, pocas posibilidades para pasear, subir  a la torre o a Scholossberg desde donde divisar la ciudad.
Tuvimos tiempo para charlar animadamente durante el desayuno, entrar en la Catedral y echar las postales.
Nos resguardamos de la lluvia en el interior de la Catedral, aunque fuera las inclemencias del tiempo no impedían la clebración del mercado. Los espárragos son de la zona y es la temporada.

Alguien ensayaba piezas en el órgano de la catedral, lo que hizo de nuestro refugio la asistencia a un pequeño concierto.
Aunque busqué algún buzón bonito desde donde mandar mis postales, no era cuestión de demorar más el envío. El primero que encontramos fue el elegido. Pero si que había uno bonito en uno de nuestros alojamientos, también pude capturar la imagen de un cartero, aquí van en bicicleta.

Nueva experiencia para mí la espera al vuelo en la madrugada en un hotel sin habitaciones, sólo zonas comunes y una “cápsula” donde dormir, todo automatizado y digitalizado. Yo diria impersonal y frio, aunque siempre puedes charlar con alguien igual de solitario.
Las despedidas nunca son agradables, pero esto es un hasta luego. Si no paseamos nuestra amistad por la Selva Negra, será en otro lugar.
Si quieren saber más del itinerario de algo más de 1000 km pregúntenme; pero aquí la intención no es dar detalles de sitios, o recomendar, ni mostrar imágenes fabulosas, no es un blog de viajes. Lo importante para mí es relatar la experiencia,  las vivencias y anécdotas.
Gracias por compartir esta aventura conmigo desde el otro lado de la pantalla, y por los comentarios.

¡Hasta luego!

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