Antes de pasear nuentra amistad por la Selva Negra, llegué a Zurich. Me sorprendí de la sensación de familiaridad que sentí al reconocer el itinerario del tranvia, los lugares ya visitados; en cierto modo esa percepción de estar como en casa. Porque asi es como te sientes cuando estás con las buenas amigas, en casa.
El plan del dia incluia comer un zopf (pan trenzado) junto al rio en el entorno del Landesmuseum y la visita a éste. Cuento con la mejor guia, es un lujo impagable, mi amiga  ha colaborado profesionalmente con este museo. Dimos un paseo por su interior, mientras me explicaba los detalles más sobresalientes de cada sala. Nos detuvimos en una curiosa colección de anillos. Como es un museo, no tengo fotos, pero creánme, anillos de todas las épocas, culturas, partes del mundo y de todo tipo de gemas y metales preciosos. Martina me llevó directamente al ejemplar que Goethe le regaló a su joven amada. Tengo que recordar comprobar si en el libro Cartas Eróticas, que es una colección de epítolas, hay algún pasaje de estos dos protagonistas.
A la salida del museo hay una carroza que llamó mi atención. Pensé que era una diligencia, no me equivoqué mucho. Martina me contón que era la carreta del correo postal, de ahí su color amarillo. Cubria el recorrido entre Camerlata y Flüelen, por el paso de San Gotardo.
¡Qué bonita la historia del correo!, por eso mandando postales mantenemos viva esa manera de comunicarnos, aunque afortunadamente en la actualidad las sacas se transportan en medios mas rápidos.
Terminamos cenandon en un restaurante marroquí, rememorando otros viajes y aventuras antes de pasear nuestara amistad por la Selva Negra.

This page is also available in: English