San Antonio

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La semana pasada se celebró el día de san Antonio y, aunque las festividades de los santos ya no sean un hito importante en un calendario cada vez más laico, es una fecha que no se me olvida. La razón es poderosa, uno de mis hijos se llama Antonio, y también es un nombre común en la familia.

Por ese motivo, el 13 de junio ha sido habitualmente una fecha de celebraciones familiares, una excusa para reunirse y llevar a la mesa alguna especialidad; Me acuerdo de unos pastelones enormes, de hojaldre y merengue que hubo una de esas veces. Aunque no participe ya en esas reuniones, la fecha sigue teniendo significado para mí.

El recuerdo más antiguo que tengo de esta fiesta es la oración que recitaba mi abuela; sólo conservo el comienzo: «San Antonio de Padua, que en Padua naciste, que a hombres y mujeres bendijiste, concédeme…». Ya sabemos que los recuerdos se difuminan con el paso del tiempo, y que la memoria auditiva es más débil, así que entenderéis que no pueda acabar de entonar la plegaria. La ventaja de la era de internet es que, intentando encontrar la plegaria completa, descubrí muchas manifestaciones folklóricas alrededor de la figura de este Santo, muy interesantes y que podéis leer aquí.

Lo que no sabía entonces es que san Antonio no nació en Padua, sino en Lisboa; esto último lo descubrí cuando visité esa ciudad. Además, a través del blog de un amigo, pude conocer la costumbre que tienen los lisboetas en relación a ese día: regalar una planta de albahaca de hoja pequeña decorada con flores de papel en la que se escriben versos íntimos o jocosos a la persona amada.

Durante mi juventud san Antonio con hábito franciscano que sostiene un niño Jesús y una vara de azucenas, era el santo al que se le pedía un novio. Pero era también al que se acudía para que ayudara a encontrar aquellos objetos que se habían extraviado o perdido. Probablemente las jóvenes ya no necesitan la intervención de un santo para encontrar un novio; y si perdemos algo, lo damos por perdido y se acabó.

Reconozco que, a pesar de todas las oraciones que me enseñó mi abuela, ya no acudo a los santos a pedir nada. Y vosotros, queridos lectores, ¿también tenéis algún santo del que os acordáis en su fecha? ¿recordáis alguna oración aprendida por tradición oral? ¿cómo eleváis vuestras peticiones? Gracias por participar en los comentarios.

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