Precioso atardecer

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Sigamos con la inspiración que proporcionan las vacaciones de verano, y volvamos al tema de las fotos. Estoy segura de que la mayoría de vosotros ha admirado algún precioso atardecer, e incluso ha intentado capturar en alguna foto todos sus matices.

Aunque los amaneceres pueden ser tan espectaculares como los atardeceres, probablemente estos últimos se consideran escenarios más románticos. Sea por esta razón, o porque somos demasiado perezosos para levantarnos al alba, tenemos más fotos de los atardeceres que de los amaneceres. Muchos de mis amigos eligen alguna de esas preciosas imágenes como foto de perfil en las redes sociales, y muchas de ellas son atardeceres en el mar, el sol sumergiéndose en las aguas y provocando una extensa paleta de colores.

En cualquier lugar se pueden ver mágicos atardeceres; sin embargo, hay algunos elementos que condicionan su colorido. Entre estos últimos podemos citar la polución; las nubes; las partículas en suspensión en la estratosfera, o incluso el momento del año elegido. Además, ciertas partes del mundo como los desiertos y los trópicos son especialmente famosos por la cantidad de tonalidades que ofrece el ocaso que allí se puede admirar.

En este sentido, la posibilidad de disfrutar de uno de esos atardeceres espectaculares se suele usar como reclamo turístico para atraer a los viajeros a algunas partes del mundo; y ese es el caso de Bagan. Localizada en la región de Mandalay, Bagan es una ciudad antigua cuyo atractivo principal es su zona arqueológica. Después de pasar un día visitando alguna de sus más de 2.200 pagodas y templos, el turista no puede más que admirar y disfrutar el atardecer. Nunca he visto tanta gente congregada esperando el crepúsculo vespertino como en Bagan. Estábamos en lo alto de una pagoda rodeadas de gente intentando capturar con sus cámaras el cielo azafranado y los últimos rayos coloreando las antiguas pagodas dispersas entre la vegetación. Si alguien ha estado en lo alto del Empire State Building, o de algún otro rascacielos, puede que haya experimentado la misma sensación: espectacular atardecer que admiramos a través de nuestras cámaras para guardar un recuerdo.

Sea como sea, a solas o en compañía; en el campo, la montaña o el mar; en invierno o en verano, los atardeceres son momentos mágicos que se quedan impresos en nuestra memoria; en ocasiones pesan más las emociones que nos provocó que el lugar elegido.

¿Cuál es el lugar en el que habéis disfrutado el atardecer más maravilloso? ¿Recordáis la emoción, el colorido, la compañía, la temperatura o el olor?

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