Películas

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Coger el mando de la tele para apagarla no me resulta un esfuerzo terrible. Lo hago con frecuencia para disfrutar del silencio. Sin embargo, reconozco que en estos últimos días he consumido una sobredosis de películas. El clima invernal es una buena justificación para ello; si afuera luciera el sol, con seguridad se me ocurrirían actividades más atractivas que quedarme en casa enganchada a la tele. Porque, desde luego, no todas las películas merecían la pena.

Estoy segura de que vosotros, mis queridos lectores, al igual que yo, dormitáis en el sofá mientras las películas de sábados y domingos por la tarde van sucediéndose una tras otra; y, además, sin el menor interés por seguir la trama. Por eso me sorprendió encontrar una que captara mi atención: Chocolat. No sabía cuál era el argumento así que, envuelta en mi mantita, me entregué a disfrutar de ella sin interrupciones ni ideas preconcebidas. Después, sí, busqué críticas e información sobre ella; prefiero no hacerlo antes – o durante el visionado-  porque las opiniones de otros empañan las propias.

Recuerdo especialmente los zapatos rojos de la protagonista; eran preciosos. Entenderéis que eso no es lo mejor del film, aunque haya capturado mi atención. Lo que realmente me mantuvo unida a la pantalla fue la forma en que el director reflejaba la libertad. Quedaba perfectamente representada la diferencia entre vivir bajo el pensamiento dominante y único, controlado por alguien que lo ejerce en aras al bien común; y, en contraposición, la libertad de acción y pensamiento, el disfrute de la vida y de pequeñas cosas, como el chocolate que da nombre al film.

Reconozco que no sé analizar películas; sería incapaz de distinguir si los actores sobreactúan o no, si la ambientación y la trama están equilibradas, o si la fotografía es buena. Son términos y aspectos que desconozco. Pero, aún siendo poco aficionada al cine y desconocedora de este arte, puedo decir  que me gustó – y mucho – la película. Fue capaz de plantear temas profundos con un lenguaje sencillo.

Sé que algunas de mis amigas también se han dado un atracón de series estos días, con la misma excusa del frío. Pero, ¿y vosotros?  ¿También os habéis sentado durante horas a ver película tras película, sólo por amor al sofá? ¿Habéis encontrado, de forma inesperada, alguna que os sorprendiera? Me encantará que compartáis vuestro hallazgo aquí.

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