Ni abejas, ni mariposas

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Se acaban los temas inspirados en el verano; aunque aquí, en el sur de España, parece que el verano no se va. Seguimos con las chanclas, las ropas vaporosas e incluso el abanico en el bolso, las noches cálidas y las mantas en el armario.

Por desgracia tampoco se han ido los mosquitos; y ahora que no me echo repelente en la piel, en la ropa, ni llevo pulsera para ahuyentarlos porque aquí no hay que hacer profilaxis contra la malaria, ahora, deben sentir el campo libre y me atacan, vaya si me atacan. Mosquitos y moscas son los insectos del verano, aquellos pican y estas molestan.

En mi casa tenemos una broma, mi madre dice que en la casa del pueblo no hay moscas hasta que nosotros llegamos. Y tendrá su razón para decirlo, porque las moscan van donde hay gente, bullicio, comida…Son tan desagradables que podría pensarse que no se merecen una poesía, pero la tienen. Un poema de Antonio Machado y su versión cantada por Joan Manuel Serrat o por Alberto Cortez, la que prefieran. Para mí, éste es el más conocido, aunque en una búsqueda reciente he descubierto que también Julio Cortázar le dedica un poema (“La mosca” publicado en “Papeles inesperados”); y seguro que hay más que yo no he localizado.

De los mosquitos, y otros insectos como las cucarachas, no conozco pieza literaria que esté inspirada en ellos; aunque, como dice mi hijo, los primeros parece que están compitiendo en la F1 cuando zumban en nuestro oído por las noches y nos despiertan el temor a la picadura.

Ni moscas ni mosquitos nos han abandonado aún, y acostumbrados como estamos a los cambios de estaciones, todos deseamos que haga un poco de fresco, que llueva y se limpie la atmósfera, que empiecen a caer las hojas, que podamos ponernos esa rebequita o ropa de entretiempo que apenas usamos.

No nos hemos referido a la trabajadora abeja ni a la bella mariposa; empezamos hablando de moscas y mosquitos y terminamos refiriéndonos al tiempo, esa conversación recurrente y que, en mi opinión, muchas veces nos despista de abordar temas más íntimos e interesantes.

¿Cuántas conversaciones al día mantenemos sobre el tiempo?

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