Maestros y profesores

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Esta semana leía en el blog de Miguel A Ariño (http://miguelarino.com/): Si ves con buenos ojos a una persona, este dará lo máximo de sí, y me quedaba pensando en mi labor, en mi profesión.

Soy profesora en la Universidad de Sevilla y van ya 25 cursos. Los primeros años pasaron entre la preocupación por las primeras clases y los cursos de doctorado. Siguió un dilatado periodo dedicado a desarrollar la tesis doctoral, al que siguió la atención a afianzar la plaza. Y por fin, la total dedicación a la docencia, sacrificando la parte investigadora.

En las últimas semanas, por casualidad (si es que esta existe), antiguos alumnos y alumnas han contactado conmigo. Es una alegría que te cuenten lo bien que les va, lo que hacen en la vida, lo que hacen para ganarse el sustento; que te cuenten proyectos e ilusiones.

Muchos han pasado por mis clases y muchos saben que, en broma, suelo decir en los primeros días “entre vosotros está el próximo presidente del gobierno”. Con esto lo que quiero hacer es lo mismo que indica Ariño, mirar su potencial, ayudarles a dar lo máximo de sí mismos, hacerles creer en ellos mismos, contagiarles de entusiasmo (no exento del necesario esfuerzo y trabajo). Es muy parecido a lo que una madre hace con sus hijos.

Por supuesto no voy a ser en sus vidas tan importante como lo fue el profesor que tuvo Albert Camus. Cuando Camus recibió el premio Nobel dedicó su discurso a su maestro en la escuela primaria (http://cultura.elpais.com/cultura/2012/07/15/actualidad/1342352244_471369.html) pero soy consciente de que afecto a sus vidas. Así entre las citas que colecciono hay una que dice: “A teacher affects eternity, she can never tell where his influence stops”

Y aún tengo otra cita: “People will forget what you said, people will forget what you did, but people will never forget how you made them feel.” Si el alumnado no ha de olvidar cómo les trato, hago todo lo posible por cuidar este aspecto.

¿Es mi profesión mi vocación? No lo sé, pero estoy segura que me hace vibrar, que pongo con gusto toda mi energía y que llena mi vida. Si lo hago mejor o peor, dependerá de la experiencia de cada uno, y también sé que muchos no se habrán sentido cómodos o de acuerdo con mi metodología, es así, que no se puede contentar a todos.

¿Hacéis lo que os gusta? ¿Es vuestro trabajo y vuestra profesión vuestra vocación? Si no lo es, nunca es tarde para cambiar.

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