La profesora

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«¿Harías tu trabajo si no te pagaran?» Me interpeló el alumno en una de mis últimas clases del cuatrimestre. «Sí», respondí con rapidez y sin dudar.

Sí, seguiría dando clases, es mi vocación. Es lo que me mueve cada día y me hace feliz. Sin embargo, no es una vocación que haya sentido desde la infancia; lo que sí sabía entonces, y de lo que estoy segura ahora, es de que me gusta estudiar y aprender. Pero todo está unido, en realidad «enseñar es aprender dos veces». Para mí, en esta profesión hay varios aspectos, la materia que se imparte, la metodología docente que se utiliza, y las relaciones humanas que se crean. Los dos primeros se aprenden y se mejoran con el tiempo. El tercero es el más importante para mí.

En cada curso se crea un clima diferente, pero sin duda, este ha sido un cuatrimestre especial y un grupo de clase especial. Ya el primer día se planteó una pregunta que nada tenía que ver con la materia impartida y mucho con la vida misma; ese tipo de cuestiones que nos hacemos como seres humanos. Aquello fue sólo el pistoletazo de salida a otras clases en las que las reflexiones se han ido intercalando con los conocimientos propios de la asignatura.

No sé qué opinión se ha formado el alumnado sobre mí, pero sí sé que no puedo separar mi persona de mi profesión; así que las clases se impregnan de una impronta muy personal, con todas sus consecuencias.

La interpelación en la última sesión de clases me recordó la historia que cuenta Wayne Dyer en una de sus conferencias (os sugiero que la escuchéis o leáis en este link, la historia de Teddy Stoddard). Como la profesora de la historia, mis estudiantes me ayudaron a dejar de enseñar Gestión de Recursos Humanos y a empezar a enseñar/guiar/estimular a personas. Por todo ello, doy las gracias a mi alumnado, a los que han pasado por mis clases en los años anteriores, y en especial al grupo que acaba de finalizar las clases este curso.

Es bonito comenzar el año agradeciendo.  Y vosotros, ¿Haríais el mismo trabajo incluso si no os pagaran? ¿Es vuestro trabajo vuestra vocación?

4 comentarios sobre “La profesora

  1. La duda que te surge sobre la opinión que el grupo tiene sobre ti y tus clases es muy simple de responder: Genial! Nos has hecho entender el factor humano de las empresas como lo que son, humanos, personas. Nos has demostrado tu pasión por ello y tu gran energía positiva; llegaba el lunes y el martes y el clima de clase cambiaba a mejor. Nos has tratado como alumnos pero sin dejar de vernos como personas. Y lo más importante, nos has abierto los ojos y las mentes, a mi especialmente.

    Quiero darte las gracias por este cuatrimestre, no sólo por lo que he aprendido de ti sino por ayudarme particularmente a ser más positiva y a creer en mi misma. Lo último que diré es que gracias a profesoras como tú aumenta mi motivación y me recuerda por qué decidí escoger esta carrera.

    PD: si llevo a sentir por mi profesión una parte de lo que tu sientes por la tuya, trabajaría sin cobrar (siempre que no muriera de hambre)

    Muchas gracias Goria, nos vemos en auditoría!

    • Querida alumna, gracias desde mi alma. Si en algo he colaborado para “haceros dudar de lo que enseño”, ya ha sido bastante. Ser positivos, creer en nosotros mismos, trabajar y aprender a la vez que nos enriquecemos como seres humanos, todo está en nuestra mano. La clave es “elegir” qué queremos. Yo elijo ver el potencial que tiene mi alumnado y su valía, y cuando lo elijo, apareceis. Lo mejor de todo es que aún seguiremos viéndonos, y creciendo como personas.

  2. Cierto es, que bajo mi punto de vista, el alma nunca se separa de la persona.
    Podríamos decir que muchas personas podrían hacer su trabajo si no le pagaran, pero eso si en otro concepto.
    Aquí la madre del cordero, por así decirlo es la sociedad en la que vivimos, pienso que si viviéramos en una sociedad donde no habría que pagar facturas, donde el tiempo no fuera tan limitado, se podría llevar a cabo. Recuerdo una amiga de mi madre , médica de profesión que durante el verano se iba de voluntaria a áfrica, quizás en otro contexto ella no solo se iría en verano, si no para siempre…

    • Gracias por tus comentarios. Sólo una cosa, dicen que cuando harías tu trabajo aunque no te pagaran, te pagan. Monetizar tu sabiduría, tu vocación. El dinero llega, siempre.

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