Kaizen

This post is also available in: Inglés

Decía aquella vieja canción cabecera de un programa cultural de la TVE que «todo está en los libros», y así es para mí muchas veces.  En uno de los que leí, encontré el significado de este término, Kaizen. Podría haberlo escuchado en mis clases de la licenciatura de empresariales, ya que según la Wikipedia es un concepto muy ligado a los procesos de mejora continua en entornos productivo; sin embargo, si me lo explicaron entonces, no me acuerdo. Hoy viene a mi mente con motivo del comienzo del segundo cuatrimestre en la Universidad.

Como kaizen es un término que proviene del japonés, su traducción para que capte el mismo significado que en este idioma no es tan directa. Así, además de su referencia a mejora continua, en un ámbito más personal se podría interpretar como autodesarrollo continuo. He rescatado esta idea para el primer día de clase.

Cuando comienzo un curso me gusta presentar al alumnado alguna idea motivadora, algo que como lema nos mantenga enfocados en el trabajo y le de un sentido a cada acción pequeña dentro del plan de vida más amplio. He usado muchas veces los videos motivadores de Luis Galindo; y últimamente, con la historia que cuenta Jim Yong Kim en el minuto 22 de su charla TED, les digo que para mí cualquiera de los presentes puede llegar a ser presidente del Banco Mundial.

Sin embargo, esta vez voy a cambiar y voy a presentar el concepto de kaizen. Mi idea es que, durante todo el curso, cada vez que den un trabajo por terminado, piensen si podrían hacerlo un poquito mejor. De esta manera, pretendo que se estiren, que se esfuercen, que no se conformen con lo mínimo, que busquen más allá de lo conocido, que experimenten, y se cuestionen todo. Por supuesto, esto implica que yo haré lo mismo.

Además de los valores que nos servirán de referencia en el desarrollo de la docencia, este curso, vamos a tener presente la idea de Kaizen, y veremos qué sucede. Vosotros, queridos lectores y amigos, ¿os unís a esta idea? ¿queréis aplicarlo a vuestra actividad diaria, con pequeños gestos?

Transcripción: El monje que vendió su Ferrari.

-En cuanto a tu pregunta de por dónde empezar, prometo darte unas cuantas técnicas, viejas pero poderosas, dentro de un momento. Pero primero un ejemplo práctico. Ponte en posición de plancha.

Horror, pensé: Julián convertido en sargento de instrucción. Mi curiosidad y las ganas de llegar hasta el final me hicieron obedecer.

-Ahora haz todas las flexiones que puedas. No pares hasta estar seguro de que no puedes hacer ni una sola más.

Me esforcé lo que puede, que era poco teniendo en cuenta (…) Cuando llegué a la flexión veintitrés me rendí.

-No puedo más, Julián. Esto va a acabar conmigo. ¿Qué quieres demostrar con esto?

-¿Estás seguro de que no puedes más?

-Segurísimo. Déjame respirar. La única lección que puedo sacar de esto es qué hacer ante un ataque cardíaco.

-Diez flexiones más. Luego puedes descansar-ordenó Julián.

-¡Estás de broma!

Pero lo hice. Quedé extenuado en el suelo.

….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.