Insomnio

This post is also available in: Inglés

En noches de insomnio los objetos alrededor mío cambian de forma y tamaño.
No me gustan los ruidos que hacen los murciélagos golpeando en la persiana,
y no sé cuál es la unidad en la que se cuenta el tiempo.
Pasado, presente y futuro se superponen.
En noches de insomnio no sé si hay preocupaciones, o éstas se desvanecen.
Familiares y amigos realizan un desfile interminable en mi presencia:
El que ya no está, desapareció y no se sabe bien por qué.
El que no estaba pero irrumpió con fuerza.
El que siempre está, aunque no destaque.
El que pasa brevemente un tiempo por mi vida.
El que influyó mucho y dejó huella inolvidable.
Es un continuo ir y venir de gentes, hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, niños o niñas; de imágenes y de sentimientos ligados a ellos. Cariño; desasosiego; disgusto; alegría; admiración; afecto; atracción; comprensión; desencanto; excitación; fuerza; furia; gozo, generosidad; ilusión; irritación; melancolía; nostalgia; sorpresa…

Y luego está el desfile de los irreales, o ¿reales? No se sabe bien: montañas; casas; ríos; barcos; leones; bebés; unicornios; hadas…
Y colores, todo son colores.
Y tras desfile tan variopinto, viene la tranquilidad, un lago, aguas tranquilas hacen de espejo….

Más imágenes. Yo misma.

Se hacen largas las noches de insomnio, pero sin saber cómo el amanecer las pone fin, y con la luz del día se encuentran muchas explicaciones, se intuyen respuestas.

Incómodas las noches de insomnio, pero reveladoras.

¿Habéis tenido experiencias como esta?

Un comentario sobre “Insomnio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.