Hacer cumbre

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La meta de los alpinistas es “hacer cumbre”; o sea, llegar a ese lugar que exige mucho esfuerzo y sacrificio. Entre sus objetivos pueden estar las montañas más conocidas, pero en lo que a mí respecta todas ellas están fuera de mi alcance y me resulta mucho más fácil subir a los edificios más altos de las ciudades visitadas.

El punto más alto de una ciudad puede ser la torre de una iglesia o un rascacielos. Este último es cualquier edificio de más de 100 m diseñado para uso comercial o residencial; aquí en Sevilla, de acuerdo con esta definición, tenemos uno cuya construcción no estuvo exenta de polémica y que muchos detestan. Como otros turistas, yo he disfrutado las vistas de la ciudad desde lo alto de la Giralda siempre que he tenido ocasión, pero por ahora no es posible hacer lo mismo desde la Torre Pelli.

Podríamos convertir la subida a las partes más altas de los edificios famosos en el leitmotiv de nuestros viajes, de la misma manera que los montañeros programan las cumbres que quieren escalar. Aunque yo nunca he hecho esta consideración, siempre que ha sido posible he subido a torres y rascacielos, y ello ha provocado emociones muy distintas.

Entre mis recuerdos, o lista de ascensos, puedo contar el Habana Libre en La Habana; el Baiyoke Sky Hotel en Bangkok; en New York, The Empire State y The Top of the Rock; y en Varsovia el Palacio de la Cultura y la Ciencia. Todos ellos son impresionantes, aunque parecen miniaturas comparados con los edificios más altos del mundo tal y como aparecen en un puzle que tengo colgado en casa.

Por supuesto, en todos los casos mencionados, tomamos el ascensor para subir. Sin embargo, quizás por inesperada y más exigente en lo físico, uno de mis mejores recuerdos está ligado a la subida a la torre de la Catedral de Coria (Cáceres). La escalera era tan espectacular como angosta, y nos permitió alcanza el campanario e incluso acceder a la parte exterior de la cúpula. Desde allí pudimos disfrutar de las vistas del río Alagón, su antiguo puente y la tranquila vida de la población.

Sin ser un alpinista o montañero es probable que cualquier lector haya “hecho cumbre” en alguna torre o rascacielo, como ha sido mi caso. ¿Tenéis algún recuerdo especial?

Os dejo algunas fotos de mis experiencias.

2 comentarios sobre “Hacer cumbre

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