Había una vez

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Entre todas las noticias que los informativos nos han dado esta semana, me quedo con la celebración de días internacionales y mundiales. La ONU designa una serie de días para atraer la atención y la acción sobre determinados temas. En esta semana, entre otros, hemos tenido el Día Internacional de la Felicidad, el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, el Día Internacional de los Bosques, Día Mundial de la Poesía y Día Mundial del Síndrome de Down, además del Día Mundial del Agua.

Sin embargo, de todos, elijo la celebración del Día Mundial de la Narración Oral como medio de rendir homenaje a mi abuela, ella siempre estaba dispuesta a entretenernos con alguna historia si se lo pedíamos. Sentados a la mesa camilla en invierno, o al fresco en el verano, podía recitar romances interminables o contar alguna historia sucedida en el pueblo.

Tengo muy buenos recuerdos de aquellos momentos escuchando los poemas que acabé aprendiendo de memoria. Esa misma escena, pero con otros protagonistas se repetiría años más tarde, esta vez mis hijos y yo. Pero lo normal no era recitarles poemas, sino escoger algún libro de la estantería y leérselo en alto hasta que se quedaban dormidos. Como todos los niños, adoraban que les leyera el mismo cuento una y otra vez.

Historias fantásticas, sorprendentes, épicas o con un mensaje aleccionador cobraban vida con mi voz algo grave. Esa voz que según mi alumnado es perfecta para caer en los brazos de Morfeo. Algunas veces yo misma he soñado con ser capaz de contar cuentos, despertando emociones y llevando a los que escuchan a un mundo mágico, simplemente contando lo que mi imaginación desbocada dicte. Pero no creo que sea capaz, aunque según señalaron en los informativos, esto es algo que se puede aprender.

¿Habéis tenido una abuela que os contara cuentos de hadas o tradicionales y que mantuviera viva la tradición oral? ¿Os gusta entretener a los amigos con historias mágicas, divertidas, ingeniosas o incluso escalofriantes?

(Aunque ya he alcanzado la extensión normal de las publicaciones, no puedo dejar de reproducir aquel comienzo tantas veces repetido:

“Cuéntame una historia abuela.

Siglos ha que, con gran saña,

por esa negra montaña

Asomó un Emperador….”

No sabía entonces que este es un poema de Ventura Ruiz Aguilera: “Roncesvalles”.

Otra que solía recitar y que aprendí:

“Estando yo en la mi choza pintando la mi cayada,

Las cabrillas altas iban y la luna rebajada…”

Romance de la Loba Parda

http://www.poesi.as/roman001.htm)

2 comentarios sobre “Había una vez

  1. Las historias para entretener, o para reflejar sentimientos o para decir lo que no se pude decir sin ruborizarnos, en cualquier caso para mecer o para extremecer al que escucha, abstraer lo de la realidad, un arte. Mi madre era una artista.

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