Fútbol

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Nunca hubiera pensado que escribiría en mi blog sobre fútbol y lo que este deporte implica. Pero no esperéis encontrar un comentario sobre el papel de la selección española en el último campeonato, o sobre las implicaciones económicas de esta actividad; ni siquiera voy a referirme a su dimensión social como parte de una estrategia «pan y circo». Sin embargo, como me gusta recoger el guante de los desafíos que me lanzan, y así lo he mostrado aquí en otras ocasiones, voy a responder al reto lanzado en la última clase por Andrés, mi profesor de inglés.

El fútbol y los dos equipos de mi ciudad se convierten en un tema frecuente en el bar donde suelo tomar café, e incluso es un estímulo para que el alumnado practique e incremente la fluidez en las clases de idiomas; yo suelo permanecer callada en ambos casos porque es un tema que no me atrae en absoluto.

Mi falta de interés es una debilidad, según la opinión de una de mis amigas. Ella mantiene que, sabiendo de fútbol, puedes hablar con cualquiera en cualquier parte del mundo. Y puede ser que esté en lo cierto: cuando indicas que eres española lo primero que te nombran es alguno de los dos clubes grandes de nuestro país. Si tu conocimiento es más amplio, la conversación sigue por ahí; en caso contrario, queda agotada. Hay que reconocer que es un tema universal; es más, hasta en el poblado más alejado en el que yo haya podido estar, he visto a niños con camisetas de equipos de fútbol mundialmente famosos.

A mi amiga le interesa este tema y, al igual que mi hijo, es seguidora de uno de los equipos de nuestra ciudad. Pero mi hijo, más aficionado al baloncesto, se indigna cuando hablan de la sección de deportes dentro de las noticias. En su opinión, no debería llamarse así, ya que no incluyen noticias de otras competiciones diferentes del deporte rey.

En cuanto a mí, el fútbol me deja indiferente. Quizás porque no entiendo el juego ni sus estrategias me emocionan; y mucho menos consigue despertar en mí un sentimiento de patriotismo.

Queridos lectores, siento si os he decepcionado si, al contrario de lo que a mí me sucede, el fútbol es vuestra pasión; por eso voy a lanzarme a la búsqueda de opiniones afines: ¿hay alguien más que comparta mi postura? O, aunque no os guste el fútbol, los campeonatos internacionales reavivan vuestro sentimiento patriótico.

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