Dubliners y las lecturas obligatorias

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No recordaba qué se siente cuando te obligan a leer un libro, aunque para ser exactos, nadie me obligó; era obligatorio leer un libro (original en inglés) y yo elegí Dubliners. ¿Saben esa expresión de: “¿quién me mandaría a mí…?”? Pues yo he usado esa expresión con frecuencia en los últimos dos meses al enfrentarme a la tarea. Pero las vacaciones de Navidad son un buen momento para ponerse al día en las tareas atrasadas, y esta era una de ellas.

He sentido empatía con aquellos estudiantes de la educación obligatoria que no disfrutan leyendo, que no tienen más remedio que leer “obras clásicas”, reconocidas, buena literatura solemos decir. Aunque se aburran, no entiendan nada, no les llegue el mensaje o tengan que “estudiar” la obra más que leerla.

Como es característico en mí, me han surgido miles de preguntas sobre qué harán los profesores de literatura ante estas situaciones, porque ellos saben que es fácil encontrar en la red los comentarios ya hechos, y que su alumnado evitará las tareas que no les gustan. A nuestros jóvenes no les importa desafiar la autoridad establecida si no ven la utilidad. ¿Qué utilidad tiene para los chicos y chicas de 16 años leer “Luces de Bohemia”, “El árbol de la ciencia” o la antología de poemas de Juan Ramón Jiménez? Entonces, ¿Cómo estimular en los jóvenes el gusto por la lectura? O, ¿debemos reconocer que les gusta simplemente leer otras cosas como manga, twitts, infografías…? Un tema difícil, porque yo, como profesora a nivel universitario tengo que reconocer que el alumnado tiene dificultades para enfrentarse a textos largos (digamos, un artículo).

No tengo respuesta a tanta pregunta, pero también tengo otro punto de vista, como madre. Mis hijos tienen una orientación muy diferente a la lectura, mientras para uno es un placer y desde pequeño lee con avidez, sobre todo libros de fantasía y ciencia-ficción; para el otro los libros no tienen ningún atractivo. Dicen que los hijos imitan a los padres en esto de la lectura, pero no estoy yo tan segura.

En fin, mi perseverancia y constancia me permitió terminar Dubliners y no rendirme, y eso que el profesor, a sabiendas de la dificultad que entraña el libro, me dio la oportunidad de cambiarlo. Ahora me siento orgullosa, he aprendido mucho, pero eso lo contaré en otra ocasión.

El tema de libros ya ha aparecido mas veces en este “salón virtual”, decidme, ¿hay algún libro que os obligaron a leer y no os gustara? ¿Leen los jóvenes que os rodean? ¿Os gustan los libros ilustrados, en papel o preferís e-books y similares?… Apasionante tema, volveré a él, estoy segura.

Un comentario sobre “Dubliners y las lecturas obligatorias

  1. Recordando mi época de estudiante en el que me obligaban a leer, era horrible, ahora sin embargo, leería encantada esas obras que me mandaban. Una posible solución sería que los alumnos pudiesen elegir libro, o más bien, temática de lectura. El profesor tendría que trabajar más, pero eso es lo que hace,no? Trabajar.
    En mi casa pasa algo parecido, mi madre lee muchísimo y yo he heredado esa afición, sin embargo en mi hermano es lo contrario, los libros escasean.
    Leo mucho en el iPad, por eso de la comodidad, rapidez y economía. Pero es cierto que como un libro en papel no hay nada. Hace un mes por mi cumpleaños, me autorregalé un libro en papel, y dos amigos míos me regalaron otros dos libros en papel, una maravilla y un regalo perfecto.
    No entiendo mi vida sin música y sin libros.

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