Autostop

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Siempre quise contar historias al estilo de la protagonista de Memorias de África (interpretada por Meryl Streep), y que la narración fuera tan sorprendente como  las piezas de Roald Dahl en su colección de  Relatos de lo Inesperado; sin embargo ni alcanzo la interpretación de aquella ni la imaginación de éste. Así que haré todo lo posible por compartir una de mis últimas experiencias de la manera más atractiva, empecemos:

Aquella mañana, según lo planeado, salía de viaje hacia mi pueblo a visitar a mis padres. Me demoré terminando asuntos de trabajo, así que decidí que la parada para el café sería al comienzo de la ruta. Ese día estaba algo distraída porque mis emociones andaban revuelta; esto explica que tomara la salida equivocada y terminara en una rotonda donde todo sucedió muy rápido. En una de las salidas, con un gesto de su mano muy claro, un chico rubio con una mochila esperaba a algún benefactor. Yo  me paré a su lado sin pensarlo mucho, y comencé una conversación en inglés, probablemente porque venía escuchando un podcast para practicar el idioma.

El chico lituano quería llegar haciendo autostop a Vigo, donde vivía su novia; no tenía dinero porque le habían robado todo en Marruecos. Le había costado una semana llegar a Monesterio desde Almería; «¿cuánto iba a necesitar para llegar por este medio a Vigo?», me pregunté. Me habló de lo difícil que le resultaba que alguien le montara en su coche, me contó que hablaba varios idiomas, que trabajaba en un hotel en una ciudad alemana y que se planteaba buscar trabajo en España para vivir con su pareja gallega.

Paramos a tomar un café a la hora en la que los camareros ya han decidido que se toma cerveza, así que no había tostadas, sólo pudo disfrutar un bocadillo de queso; y en ese tiempo planificamos su ruta. Mérida suele estar comunicada en autobús con otras partes del país, y, en este caso, un autobús nocturno une los dos puntos, Mérida y Vigo.

De este modo, compartimos esa parte de mi trayecto, desde la rotonda de Monesterio a Mérida, contándonos parte de nuestras vidas: nuestra profesión, cuánto se gana en cada país, cómo se vive en distintos sitios, y cómo, a fin de cuentas, los seres humanos tienen las mismas preocupaciones. Nos hicimos una foto y nos despedimos. Fin de la aventura.

Queridos lectores, digan con honestidad qué han pensado cuando han leído esta historia. Casi todo el mundo me dijo que estaba loca. «¡Con la de gente mala que hay por ahí! ¡Seguro que te estaba contando mentiras!»;  y eso que muchos hemos hecho autostop en nuestra juventud y la confianza regía en los encuentros. Ahora, en estos tiempos, ¿cogeríais a un desconocido en la carretera?, ¿haríais autostop?

8 comentarios sobre “Autostop

  1. La verdad es que la historia tenia toda la pinta de convertirse en un guion para Robert Rodríguez pero, ese final con el café y bocadillo de queso lo has estropeado.
    jejejejejejeje

  2. No sé si será verdad pero un amigo de mi hermano nos contó que un amigo suyo, montó en su coche un chico que hacía autostop, a lo que la Guardia Civil los paró y el macuto que portaba contenía droga… Cómo he dicho no sé si será real o no; pero todo dependerá de las circunstancias que engloben ese momento, es decir, ánimo del conductor, “pintas” de quien hace autostop, confianza, hora a la que se produzca la situación…al fin de cuentas existe un riesgo por falta de seguridad, ya está en cada persona la toma de la última decisión.

    Pd.: Si puedo evitar el hacer autostop…lo evito [“Cuando no hay lomo, de todo como”].
    Recoger a alguien haciendo autostop…depende de las circunstancias del momento como he dicho pero la balanza metafóricamente hablando, tiene tendencia negativa.

    • Como bien dices, Jesús, la balanza se inclina a no recoger a nadie. Y así ese comportamiento es el generalmente aprobado. De todo se puede hacer un negocio, en este caso en vez de compartir camino de forma gratuita, pagamos por blablacar. Y luego hablamos d economía colaborativa en clase, pero no confiamos… Algo no me cuadra.

  3. Lo primero que he pensado ha sido si el relato era imaginación o realidad. Dicho esto, no, nunca he hecho autostop y nunca he recogido a nadie que lo estuviese haciendo. Y por eso, las historias que me pierdo!!

    • Querida Manuela, en las publicaciones la línea que separa realidad e imaginación es difusa. Pero esta vez la foto es prueba de que sucedió. Yo creo firmemente en la bondad del ser humano, y por eso actúo así. Gracias por pasarte por aquí cada semana.

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