Brest State University

Al este del Edén

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(Este es el relato de la llegada a Brest)
Podríamos considerar que vivimos en un paraíso, así es que después de “morder la manzana”(1), pasé al Este. Pero el tránsito fue suave, primera parada en Varsovia.

Warsaw

Warsaw

 

Mi impresión: una ciudad en ebullición; varios rascacielos en construcción; mucha gente joven en las puertas de centros de oficinas y comerciales; una pesadilla cruzar por tanta calle en obra; un Museo de la Insurrección que encontré cerrado y por tanto no pude aprender más sobre el sentimiento local; y decepción al buscar un paseo junto al río Vístula (creo que hay otro en otra parte de la ciudad pero no tenía tiempo).

Varsovia Columna de Segismundo III y grúas

Varsovia Columna de Segismundo III y grúas

Vístula en Varsovia

Vístula en Varsovia

Para ir al Este, tomé un tren con literas en los departamentos. En una parada montó una señora que lloraba al despedirse, no podíamos hablar porque ninguna entendía la lengua de la otra, pero unas miradas y algún que otro gesto sirvieron para mostrarnos conexión, los humanos sí hablamos el mismo idioma.
Y llegó “el mordisco a la manzana” (1) y el paso a otro mundo, casi dos horas para cruzar la frontera. Primero pasaportes en Trespol (Polonia), cruzar el río Bug (afluente del Vístula) y control fronterizo en Brest. Pasaportes, revisión de equipajes y los coreanos abajo porque no llevaban visado de tránsito. No tan desagradable como había leído en algunos blogs, los guardias fronterizos podían hablar inglés y fueron amables a pesar de que me miraban y remiraban porque mi pelo no corresponde a la foto del pasaporte.
En Brest, de noche y lloviendo, me esperaba la profesora Maksimuk, muy amablemente me acompañó a la residencia de estudiantes. Impresión al entrar: el olor a humedad, a viejo, a abandono; la pintura, el suelo de cemento, el mobiliario viejo; poca luz.
Pero nada de esto iba a quebrantar mi espíritu, esto es lo que hay y hay que sacarle partido. Así es que ese espíritu me acompañó al siguiente día, primero en la Universidad.

Rublos Bielorusos

Rublos Bielorusos

Esta vez la amabilidad vino de la mano del coordinador del programa Erasmus, que se ocupó todo el día de proporcionarme todo lo necesario: rublos bielorusos (de pronto me convertí en millonaria); nuevo número de móvil; nuevo seguro médico que el que traía no era válido porque no ponía específicamente que Bielorusia entraba dentro de los países para los que se gestionaba; pago para informar al ministerio del interior de dónde vivo; la primera comida mirando una carta en de la que no entendía nada; y conexión a internet para poder trabajar.
Ufff, día intenso, demasiada información, todo escrito en cirílico, ….¡pero feliz!
(Las primeras impresiones de la ciudad, en la nueva página del menú)

(1) Esta expresión tiene sentido porque en el tren hacia Brest comí manzanas y compartí la foto con mis amigos.

2 comentarios sobre “Al este del Edén

  1. ¡ Qué interesa Gloria! Es como un super resumen…pero…yo quiero el guión de la película…me quedo con ganas de más…por aquí todo más o menos igual y gracias a tí entra un poco de aire fresco. Besos amiga.

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