20 dinares

This post is also available in: Inglés

Uno de los aspectos que nos preocupa cuando planificamos viajes es el relacionado con las propinas. Las costumbres a este respecto son muy variadas, desde los países donde es obligatoria y viene incluida en la cuenta, a lugares donde no se espera e incluso podría considerarse ofensivo. En otras regiones es voluntaria y, con una cantidad que varía entre el cinco y el diez por ciento, se deja a camareros, taxistas, mozos de hotel o guías turísticos. Aunque el viajero se informe antes de llegar a destino, hay situaciones que no están catalogadas.

En nuestro viaje por Jordania hicimos las pesquisas oportunas para que nuestro comportamiento fuese el correcto, y en más de un lugar, encantadas por el servicio recibido, fuimos generosas con las propinas. Pero hubo una circunstancia en la que no tengo claro si acertamos o no.

Ghassab fue el guía que nos permitió descubrir todos los secretos y las maravillas que encierra Petra. Más allá del recorrido habitual del turista, nos condujo por caminos poco transitados, por desfiladeros angostos entre rocas de colores fascinantes, subimos a puntos elevados desde los que admirar las construcciones nabateas y nos permitió observar a los habitantes del lugar con los que él conversaba. Una experiencia de tres días que, aunque de valor incalculable, tenía un precio acordado.

Pero Ghassab es más que un guía al uso y nos ofreció para el último día degustar una cena típica jordana en su cueva. La comida estaba exquisita, incluido mi menú vegetariano; y el entorno era insuperable, bajo las estrellas afuera de una cueva natural convertida en vivienda y en un silencio roto sólo por nuestra animada conversación. Sin embargo, no habíamos hablado del precio, él no dijo nada y nosotros no habíamos preguntado. Así que, a la hora de pagarle por sus servicios, decidimos añadir 20 dinares a lo acordado, porque de esta manera salía una cantidad redonda.

Me quedé reflexionando si para él esa cantidad sería justa o si, por el contrario, pensaría que habíamos sido tacaños y cicateros. Para mí es complejo el tema de las propinas: acertar y no ofender. Y vosotros queridos lectores, ¿tenéis alguna anécdota en relación con las propinas?

(Aprovecho para compartir algunas fotos de Martina, Carmen y JF)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.